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martes, 25 de septiembre de 2012

Un contraste. El principito y el extranjero (Libros)



Tengo tan poco tiempo para escribir que ya empiezo a recuperar escritos antiguos. Espero que algún día puedas perdonármelo. Este en concreto es una comparación entre dos libros que me mandaron leer en clase de filosofía hará un par de años. Dos libros que son tan distintos como la noche y el día: El principito de Saint-Exupéry y El extranjero de Camus. ¿Con cuál te quedas tú?



El Principito (1943, Antoine de Saint-Exupéry) y El Extranjero (1942, Albert Camus) son dos libros escritos durante la II Guerra Mundial por dos escritores que llegaron a su madurez entre las ruinas y la desesperanza de la Europa de postguerra. Sin embargo, son obras opuestas.

Las diferencias entre ambos son muy evidentes. El Principito trata el proceso de individuación del hombre, el conocimiento de uno mismo, la búsqueda del sentido de la vida: "Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo, es porque eres un verdadero sabio."

Por el contrario, El Extranjero refleja la incapacidad de encontrar un sentido a la existencia, la carencia de valores y la insensibilidad producida por tanta guerra y destrucción. “Me preguntó si quería casarme con ella. Le dije que me daba igual y que podíamos hacerlo si era su deseo. Me preguntó entonces si la quería. Contesté que nada significaba eso, pero que ciertamente no la quería […] la cosa no tenía importancia alguna.”

El principito busca su lugar en el mundo y para ello se relaciona, se implica, quiere conocer, asombrarse, vivir, amar: "Lo que embellece el desierto... es que esconde un pozo en cualquier parte." Conoce a distintas clases de personas con formas muy diferentes de afrontar la vida y al final encuentra una amistad verdadera: “Cuando mires el cielo de noche, como yo habitaré en una de ellas, como reiré en una de ellas, te parecerá como si todas las estrellas rieran. ¡Tú, tú tendrás esas estrellas que saben reír!”

Meursault, el protagonista de El extranjero, es incapaz de implicarse en nada ni con nadie, vive porque no le queda más remedio y de manera absurda, es dominado por sus impulsos naturales y no tiene ni metas ni motivaciones. De hecho, no puede lamentar nada verdaderamente y no quiso ni a su propia madre: “Dijo que yo no había querido ver a mamá, que no había llorado ni una sola vez y que me había ido inmediatamente después del entierro sin recogerme ante su tumba.”

Para concluir analizaremos la opinión que la vida y la muerte merece de ambos personajes. Para Meursault “todo el mundo sabe que la vida no vale la pena ser vivida” y la muerte “pertenecía al orden natural de las cosas”. Vive sin esperanza y con el pensamiento de que va a morir totalmente.

Para el principito la vida es la flor, el amor y la amistad: "Si uno ama una flor de la cual no existe otro ejemplar en millones y millones de estrellas, es suficiente para ser feliz, sólo mirarla." La muerte no es tan dolorosa porque la comparte con alguien, ya que ha conocido el verdadero sentido de la vida, que es compartir la amistad: "Es bueno haber tenido un amigo aun cuando uno va a morir." Una amistad que va más allá de la muerte.

Las personas que solo piensan en ellas mismas no son felices, sufren por lo que no tienen y no disfrutan de lo que tienen (El extranjero). Las personas que buscan compartir, que quieren amistad y la cuidan, son más felices y sufren menos (El principito). La actitud que tomemos ante la vida hace que encontremos un sentido a la existencia.
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Como apunte final creo que es muy interesante leer los dos libros. Es cierto que El principito suele recomendarse a los niños, pero no es menos cierto que cada vez que lo leo después de un tiempo me llega de una forma diferente. Para mí es una obra repleta de sabiduría. Y respecto a El extranjero pienso que también merece la pena. Al fin y al cabo, ¿quién no se ha sentido extranjero en su propio mundo? De hecho, siempre he pensado que, en realidad, lo somos.



2 comentarios:

  1. También tuve la ocasión de leer ambos libros hace ya algún tiempo, y también se los recomiendo a todos.

    Efectivamente, somos forasteros en esta vida, porque nuestra verdadera patria es la Vida Eterna.

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    Respuestas
    1. Hola Bartek!

      Gracias por tu comentario. Recuerdo con mucho cariño la época en la que leí El principito y la verdad es que cada año que pasa entiendo más algunos pasajes. Ese "Y yo, demasiado joven para saber amarla" me sienta siempre como un preciso gancho de derecha ;)

      Un saludo!

      Eliminar

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