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lunes, 3 de diciembre de 2012

Por qué el euro, la mula y el buey son tan importantes


Te voy a explicar como funciona esto, querido Orogario. Nuestro amigo Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, nos enseñó que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. De modo que lo único que hemos de tener es el control de los mass media y acostumbrar al populacho a no contrastar, no investigar y no analizar cualquier punto de vista distinto a la versión del pueblo. Que somos nosotros, por supuesto.


El objetivo es conseguir que su opinión se vea dirigida en una misma dirección y se guíe por motivaciones emocionales más que por las racionales. Es importante acallar a las voces que surgirán en contra de la versión verdadera -la del pueblo, que es la nuestra-, y si por casualidad salen a la luz argumentos discordantes hemos de tener preparado un aparato propagandístico de ridiculización y sarcasmo que tenga la facultad de dirigir el debate hacia otro tema que no tenga nada que ver pero ante el que nuestros oponentes se puedan ver desfavorecidos. Un par de ejemplos.

Espero que te hayas enterado de que Eslovaquia ha preparado una moneda de dos euros conmemorativa por el 1150º aniversario de la evangelización -esta palabra conviene que no la usemos nosotros, apúntate proselitismo- de la Gran Moravia por los dos hermanos santos: san Cirilo y san Metodio. Estos santos son copatronos de Europa, pero esto no conviene que se sepa. De modo, que abogando por la neutralidad religiosa la Comisión Europea y otros países de la UE que manejamos han presionado para que Eslovaquia elimine la cruz doble (símbolo del país) y la aureola de los santos (pues todo el mundo sabe que los santos son buenas personas y las buenas personas no existen; quien sabe lo que puede pasar si el pueblo toma ejemplo de ellos o algo peor, si de algún modo cree que puede convertirse en uno de ellos).

La actitud que debemos potenciar es esa, hemos de borrar cualquier vestigio cultural que haya dejado el Cristianismo en la Europa que ayudó a configurar. Y lo más importante, no se deben dar cuenta de que haciéndolo violamos los mismos principios por los que supuestamente abogamos (libertad religiosa, por ejemplo). Chesterton dijo: "Cuando un hombre deja de creer en Dios enseguida cree en cualquier cosa". Eso es lo que nos interesa, que crean en nosotros. ¿Ves por dónde voy, Orogario?

Muy ofensivas. ¿Dónde vamos a ir a parar si se permite esto?

Otro ejemplo. Si al Papa le da por escribir un libro sobre la infancia de Jesús, no nos interesa hablar del libro en sí, sino buscar algún párrafo que aislado pueda dar lugar a malinterpretaciones. Pero a veces no hace falta ni eso, si no hay ninguna parte controvertida en el libro siempre podemos inventar un debate falso sobre algún aspecto del mismo, pues al fin y al cabo pocos serán los que lo vayan a leer o se vayan a tomar la molestia de analizar si lo que decimos es cierto. De modo que si Ratzinger dice:  

“El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna remitiéndose a Isaías 1, 3: ‘El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende’.
“Peter Sthurlmacher hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3,2: ‘En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás’ (p. 52). Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo, indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para ‘el buey y el asno’, para la humanidad compuesta por judíos y gentiles.
En la singular conexión entre Isaías, Habacuc, Éxodo y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como la representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”. 


Nosotros podemos informar sin ningún reparo:

"El Papa elimina el buey y el asno", "Benedicto XVI rediseña el nacimiento" o "El Papa dice que en el pesebre no había ni buey ni mula".
 
¿Ves cómo se hace, Orogario? Hemos puesto en boca de uno de los mayores enemigos de nuestro Nuevo Orden lo que nos interesa. Pues nadie se va a parar a pensar qué dice Ratzinger exactamente, lo que pensará la mayoría es: "Si se nos mintió en lo de la mula, ¿por qué no van a mentirnos en todo lo demás?". Por supuesto no debemos comentar ni de pasada que en ninguno de los Evangelios se habla explícitamente de la mula y el buey, como dice el Papa y como cualquiera que se haya tomado la molestia de leerse los Evangelios puede saber.

Espero que este par de ejemplos te hayan ayudado a entender qué tácticas podemos utilizar para llevar a la opinión pública a nuestro terreno.

Con cariño, se despide tu tío-abuelo:

Escrutipio


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