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miércoles, 15 de mayo de 2013

Homeland

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Hace bastante tiempo que no te hablo de series y casi que me avergüenzo de ello. Me enganché a la genial Person of Interest, pero me quedé en medio de una segunda temporada que todavía no ha acabado de emitirse en EEUU. De modo que empecé a ver Homeland sin esperar grandes cosas, sabiendo tan sólo que estaba sonando con mucha fuerza y que ha cosechado un gran éxito de público y crítica al otro lado del charco, ganando varios Globos de Oro.




Si no has oído hablar de ella este puede ser un buen comienzo.


Pero, ¿de qué va Homeland? El argumento es simple. Carrie Mathison, una oficial de operaciones de la CIA, durante el transcurso de una operación no autorizada en Irak recibe el chivatazo de un contacto que le advierte de que un prisionero de guerra estadounidense ha sido "convertido", se entiende que a Al-Qaeda. Poco después, Nicholas Brody, un sargento de los Marines al que se daba por muerto, es rescatado durante una incursión de la Delta Force en un puesto del grupo terrorista de Abu Nazir. Carrie, por supuesto, piensa enseguida que Brody es el prisionero del que le habló su contacto, pero para todo el mundo Brody es un verdadero héroe de guerra.


El eje principal de la serie (al principio) es ese: averiguar de qué bando está Brody. Y en realidad, dadas las "particularidades" de la personalidad y el carácter de Carrie -bipolar e impulsiva- , los guionistas nos dejarán con la duda bastante tiempo. Por otra parte, el hecho de tratar un tema de tan rabiosa actualidad como el terrorismo islamista redunda en que el interés por la trama crezca a medida que nos acercamos al pasado tanto de Brody como de Carrie (presentado, oh sorpresa, a través de flashbacks al más puro estilo Perdidos/Lost). Un pasado - y un presente - en el que nada es lo que parece. Pero no voy a revelar más detalles porque quiero que esta entrada esté libre de los temidos spoilers.

De todas formas, sería un error reducir la serie a Carrie y a Brody -cuyos actores, Claire Danes y Damian Lewis respectivamente, hacen dos papeles impresionantes-, pues ambos están acompañados de un variado elenco de actores que dan vida a una gran cantidad de personajes llenos de matices. Y esto es otra de las virtudes de Homeland: todos los personajes (sí, también la hija guantazo-en-la-cara) aportan algo, no nos llegamos a fiar de ninguno y la intriga aumenta conforme avanza la temporada.



Como contrapunto hay veces que la serie se hace un poco lenta, sobre todo en los primeros capítulos en los que los guionistas parecen más interesados en enganchar al público presentándole varias escenas de sexo que por agilizar la trama. Es curioso cómo muchas series empiezan así, utilizando el sexo como cebo al principio para atraernos, como si fuéramos a verla por el número de curvas que aparecen -vale, concedo que habrá gente con quien lo consigan-. Personalmente, cada vez que me doy cuenta de eso siento que me están tomando por tonto. De todas formas, por suerte para Homeland esto acaba desapareciendo paulatinamente con cada capítulo para centrarse en el argumento, que no le falta y que es lo que verdaderamente importa.

No me enrollaré mucho más, querido lector, Homeland intriga a más no poder y funciona muy bien como producto de entretenimiento. Si acabas viéndola ten cuidado porque roba horas de sueño con una facilidad pasmosa. ¿Que hay series que me han gustado más? Correcto. ¿Que su fama es merecida? Correcto. ¿Que merece la pena? También correcto.

Como diría una amiga mía: "Es un seriote". Y no hay más.


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