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miércoles, 1 de mayo de 2013

Momentos estelares de la humanidad (Stefan Zweig)

Leer escuchando:

Aleluya, de "El Mesias" by Haendel on Grooveshark

Conocí a Stefan Zweig hace poco más de un año, después de que mi amiga Irene Adler me lo recomendara - como me recomienda taaantas cosas - y me prestara Mendel, el de los libros (libro del que ya te hablé). La experiencia fue muy buena - para qué nos vamos a engañar -, de modo que no podía pasar mucho tiempo sin que acabara en mis manos una segunda aproximación al mundo de este escritor austriaco de destino incierto. Este segundo acercamiento ha sido con Momentos estelares de la humanidad, considerado uno de sus mejores libros. Y, sinceramente, no me extraña que lo sea.

Si eres lector habitual de este blog lo sabrás y si no te lo digo ahora mismo: me apasiona la Historia. ¿Y por qué ese gusto en un joven como yo por una disciplina tan vieja como esa? Supongo que porque me encantan las historias, porque del pasado se pueden aprender muchas cosas y porque soy de los que piensan que la mejor historia que uno puede escribir tiene su guión en la propia vida. Al fin y al cabo, ¿no es eso lo que nos ocurre en las grandes historias, que nos sentimos en la piel del protagonista? Y, oh sorpresa, el protagonista de tu vida eres tú.

Pero voy a dejar ya de desvariar para centrarme en el libro. ¿De qué va exactamente Momentos estelares de la humanidad? Cuando he empezado hablando de Historia no lo he hecho por nada, sino porque este libro cuenta con catorce miniaturas históricas, catorce momentos estelares que pudieron cambiar para siempre el curso de la historia del hombre. A veces esos momentos los protagonizan grandes genios como Tolstoi o Häendel o hombres con un gran sentido del deber como Cicerón, pero no son pocos los casos en los que decisiones vitales han recaído en hombres comunes que recibieron una carga superior a sus fuerzas.

¿Qué habría pasado si los bizantinos no hubieran dejado la Kerkaporta abierta - una pequeña puerta de la muralla noroeste - durante el asedio de Constantinopla por parte de los turcos? ¿Qué habría sido de Europa si Napoleón no hubiera perdido en Waterloo por la incompetencia de Grouchy? ¿Cómo habría sido el mundo si Lenin no hubiera podido retornar a Rusia en 1917?

Estas son sólo algunas de las piezas históricas que novela Zweig con un estilo cuidado y fascinante en el que no sobra ni una coma. Este hecho no es baladí, pues gracias a él el libro se lee solo y logra enganchar al lector hasta tal punto que no es extraño que acabes perdiendo horas de sueño leyéndolo. Quizás a ti eso te parezca una desventaja o una rémora, pero a mí me gusta quedarme en vela con un buen libro. Lo sé, soy raro.

Para terminar este speech  "discurso" - vaya manía que se tiene últimamente con utilizar palabras en inglés cuando tenemos en el español palabras de sobra - diré un par de cosas más:

1. Por supuestísimo que recomiendo el libro. De momento Stefan Zweig lleva dos de dos, lo cual le coloca en el top 20 de mis escritores favoritos.

2. Al igual que en la Historia con mayúsculas hay puntos de inflexión, también los hay en nuestra historia con minúsculas particular. Como aquellos grandes hombres que tuvieron el destino del mundo en sus manos, también uno forja su futuro y su persona a partir de una decisión, o de una indecisión. Y recuerda que uno se define por lo que hace y, sobre todo, por las razones que justifican lo que decide.

Sí, de ti depende vivir de verdad. De ti depende elegir bien y convertir los capítulos de tu vida en momentos estelares.



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