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sábado, 30 de agosto de 2014

Black Mirror (Series)


Llevaba bastante tiempo queriendo ver Black Mirror, una serie británica que pasó un poco desapercibida cuando la echaron aquí en España y que me habían recomendado ya unos
cuantos amigos.

Y después de terminar la segunda temporada - la tercera se espera para 2015 - sólo puedo decir que tengo unos muy buenos amigos. Esta es mi historia de lo que me pasó mientras miraba al espejo negro sin parar, querido lector.

Si la tecnología es una droga - y se siente como una droga - entonces, ¿cuáles son los efectos secundarios?
Charlie Brooker, creador de Black Mirror

Anyone Who Knows What Love Is (Will Understand) by Jessica Brown Findlay on Grooveshark


En primer lugar, creo que lo ideal antes de ver esta serie es no tener ni idea de qué va. Yo sólo había oído un par de pinceladas - oír pinceladas, qué poesía - y me fue muy bien; estoy seguro de que la he disfrutado más porque nadie me dijo qué pasaba en ningún capítulo - o si me lo dijeron no me acordaba - . De modo que si no la has visto es mejor que no sigas leyendo, fíate de mí y ponte a ello como si no hubiera mañana. Tan sólo son dos temporadas de tres capítulos de unos 50 minutos cada uno. Pero si ya la has visto o directamente pasas de lo que te aconseje vamos a meternos un poco en faena.

La serie se titula "Black Mirror" por esos espejos tintados que son las pantallas de nuestros ordenadores, smartphones, televisiones y demás aparatos a los que estamos enganchados todo el día. Y en ese sentido, lo que tienen en común todos los capítulos de la serie es el simbolismo tecnológico que representan, pues podría decirse que cada episodio narra cómo vivimos ahora o cómo podríamos vivir si la tecnología -y nosotros como humanidad- tomamos una determinada dirección.

El comentario que más había oído sobre la serie antes de verla es que te creaba verdaderas comeduras de tarro y que incluso te hacía difícil conciliar el sueño, y eso te puedo asegurar que a poco que seas un poco insomne lo logra a la primera.

Cada capítulo es independiente de los demás, narra una trama distinta, cuenta con personajes diferentes y presenta una realidad a todas luces dramática; recurriendo para ello a la ironía, al pesimismo y a unas buenas dosis de crueldad que logran mantenernos con el corazón de un puño. Cualquier tipo de felicidad o de rebeldía ante el sistema que pudiera redimir al hombre acaba sepultada irremediablemente ante el poder, el dinero o la misma fragilidad humana.

PELIGRO SPOILERS, A PARTIR DE AQUÍ LEES BAJO TU RESPONSABILIDAD ;)

En este sentido es especialmente llamativo el segundo capítulo de la primera temporada (15 millones de méritos), donde el protagonista acaba igualmente abducido por el sistema - y trabajando para él - pese a tener en un momento dado la intención de rebelarse contra él a toda costa. Un capítulo con una carga emocional muy intensa que guarda muchos paralelismos con la sociedad de hoy.

Y es que eso es lo que da miedo de Black Mirror, que a pesar de que algunas realidades de ciertos capítulos son más distópicas que otra cosa, el fondo del asunto, lo que hay detrás, es tan real como la vida misma.

Y si no que se lo digan al primer ministro en el primer capítulo de la primera temporada (El himno nacional) donde asistimos a toda una carrera contrarreloj tras un chantaje terrorista de lo más sutil: o jodes a un cerdo delante de todo el país o una persona morirá. ¿Lo harías por salvarla aun a costa de tu dignidad? ¿Lo verías en prime time y comprarías palomitas o preferirías permanecer ajeno a todo un acontecimiento nacional? Un capítulo que no se anda con rodeos, que toca la fibra y que no es en absoluto ajeno a los tiempos que corren.

El Gran Hermano de Orwell llevado eficazmente a la pequeña pantalla

Un parque temático de convictos, un robot cuasi-humano capaz de imitar el comportamiento de una persona muerta basándose en su huella digital, un "grano" que recoge todo lo que una persona vive a lo largo de su vida permitiéndola analizar cada instante a posteriori, un dibujo animado socarrón y apolítico que obtiene más votos en las elecciones que el partido laborista...

Todo esto se encuentra en el repertorio de una serie rica en reflexiones y cuestiones de carácter moral que se quedan en el aire y que nos hace plantearnos como espectadores hacia dónde vamos, hacia dónde marchamos como sociedad y como individuos; cuáles son los límites de la era digital - y sobre todo si debe tenerlos - o como un avance tecnológico concreto puede cambiar - para bien o para mal - toda una realidad social.

Tantas veces recordar hace más mal que bien...






El tercer capítulo de la primera temporada (Toda tu historia) es el más representativo en este sentido y posiblemente el que más me haya gustado, quizás por el hecho de que aterriza en personas comunes las consecuencias de un invento como el "grano" que mencionaba antes. ¿Utilizarías tú un invento como este? ¿Repasarías mentalmente una y otra vez escenas de tu vida buscando rememorar ciertas cosas? ¿Hasta qué punto es bueno y deseable recordarlo todo? ¿Es el olvido un necesario mecanismo de defensa?

Y es en preguntas como estas donde reside la clave de Black Mirror, pues nos provoca, nos sobrecoge y nos alienta... a ver cual es nuestro verdadero reflejo detrás de esa pantalla negra desde la que me estás leyendo. Y eso, querido lector, no lo consiguen muchas series.



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