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martes, 3 de enero de 2017

Estoy plantando flores

Prometo que esta entrada no ha nacido fruto de uno de mis propósitos de Año Nuevo. En primer lugar porque no querría que la intención me durara solo este mes de enero: quiero/me gustaría/me apetece seguir escribiendo capítulos de este gigantesco secreto mucho más tiempo. Y en segundo lugar porque prefiero ver el inicio de cada año de la manera que tan acertadamente apunta JM Nieto en esta viñeta:

Fuente: Fe de ratas (Blog)

Querido lector, estoy plantando flores. Sí, lo sé, me dirás que qué flores si no te he contado nada, que por qué llevo más de tres meses sin escribirte, justamente desde que empecé mi aventura Erasmus en Gante, que a qué viene semejante sequía en uno de los momentos de mi vida que más cosas nuevas podría contar. Quizás sea ese precisamente el motivo: he tenido tanto que contar que he tenido poco tiempo para pararme a meditar sobre ello. Y cuando he tenido tiempo reconozco mi pereza para hacerlo. Pero prometo que no me he olvidado de ti, simplemente piensa que ha podido pasarme algo como esto:

Fuente: Let's Pacheco!
Como te decía, estoy plantando flores y he empezado con los tulipanes. Te revelaría más detalles pero el objeto de mi Trabajo de Fin de Máster es confidencial y no se me permite decir nada más (estaba deseando soltar esa frase). Aparte de los tulipanes, que ya de por sí es una flor genuinamente holandesa, he plantado también algunas flores flamencas, pero no de azahar sevillano, sino del infernal asequible y bello dialecto holandés. Otras flores las he plantado con un poco de salsa (un abono peculiar que he descubierto recientemente) y otras las he regado con arte (no por nada en Gante se encuentra la obra más robada de la historia del Arte) y con viajes a sitios que me han hecho redescubrir por qué la belleza salvará al mundo.

Catedral de Colonia
Sería un desagradecido si olvidara las flores que nuevos amigos me están haciendo descubrir (hablo en presente), con pétalos de lugares recónditos y casi perdidos o pétalos de tierras más reflejadas en los mapas e incluso muy cercanas a la mía. Reconozco también flores de Bruselas (que no coles) que además me enseñan francés y otras cosas más importantes; he visto flores recubiertas de chocolate y estambres de incontables variedades de cerveza; flores en bicicleta o en tren, árboles florales o no formando bosques en las Ardennes conduciendo un BMW (?); flores de carteras perdidas, flores de lo inesperado. Flores de aventuras al llegar y al abandonar la ciudad del río Lys, que también es una flor y ella no tiene la culpa de que se la asocie más a los franceses.

También estoy plantando un jazmín que no sé si florecerá; los jazmines necesitan luz en abundancia y soportan mal las heladas, winter has come... y en Bélgica el frío es agudo y penetrante. Jazmín significa "regalo de Dios" y así debe serlo.

Jasminum
Cada una de estas flores merecería una entrada por separado pero eso me obligaría a ir deshojándolas una a una y la verdad es que prefiero observar cómo crecen y conservar una panorámica del conjunto. Sé que llegará un momento en el que ellas se abrirán solas, y maduras y prudentes exhalarán sus aromas para que el mundo guste de sus fragancias: frescas o cálidas, ligeras o intensas, dulces o menos dulces, cada una según su esencia, imprescindibles y únicas.

Pero me engañaría a mí mismo si no hablara de una cierta especie de flor que es amarga y me crea dudas sobre la brújula que estabiliza mi vida y a partir de la cual tantas veces he encontrado un sentido. A veces riego esa flor sin darme cuenta y otras veces lo hago a conciencia como si el hecho de cavar mi propia tumba me hiciera más libre. Es una flor negra y bella en apariencia. Su tacto es suave y su aroma hace promesas que me gusta escuchar, como si las susurrara una de las mismísimas sirenas de Odiseo. Creo que no tiene espinas porque si no la querría evitar por instinto. A veces me envuelve como en un lazo y yo no ofrezco resistencia a su abrazo, secuestra mi voluntad y mis ganas de regar otras flores. Tiendo a pensar que me prueba como hombre, pues el hombre es el único animal capaz de decir no, que diría SchelerContra ella no sé luchar solo, contra ella a veces rehúso luchar. 

Duality

Y por eso planto flores que me ayuden a combatir.

Y por eso creo que este 2017 traerá flores, pero de colores. Y espero que más entradas, pues si no escribo no sé lo que vivo :)


Bonus track: "Mannequin Challenge navideño"


4 comentarios:

  1. Grande!! Te has vuelto poeta en Bélgica?

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  2. Mmmm interesante... Cf. Diario de santa sor Faustina, 296. Ah, y ¡muchas felicidades!

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