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lunes, 17 de abril de 2017

¿Qué quieres?

¿Qué quiero, qué busco? ¿Qué quieres tú, qué buscas? ¿A qué aspiramos, por qué nos levantamos cada día? Normalmente para no tener que pensar mucho respondemos con lo típico: salud, dinero y amor. Y bien es cierto que estas tres cosas explican la mayor parte de nuestras acciones y por lo tanto de nuestra búsqueda de la felicidad. Asociamos la falta de cualquiera de estas tres cosas con la tristeza, la infelicidad, la incapacidad para estar a gusto con nuestra vida. Como si nos faltara algo por el hecho de carecer de alguna de ellas y la vida nos tratase injustamente por ello. Y sin embargo, es muy posible que conozcas personas enfermas, con poco dinero y sin amor - hablo aquí de amor romántico - que son misteriosamente felices y además son capaces de transmitirlo.

Para un hombre de la talla de don Pedro Calderón de la Barca para quien "cuando el amor no es locura no es amor", la respuesta a la pregunta ¿Qué quiero? parecería encajar dentro de la descripción típica que hemos comentado antes: Calderón quiere salud para poder amar, quiere dinero para poder amar y quiere el punto de locura necesario para demostrar que ese amor es verdad. Y sin embargo, Calderón se escabulle de esa primer intuición nuestra para escribir el siguiente poema en respuesta a esa pregunta:


¿Qué quieres?

¿Qué quiero, mi Jesús? Quiero quererte,
quiero cuanto hay en mí del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte.

Quiero olvidarlo todo y conocerte,
quiero dejarlo todo por buscarte,
quiero perderlo todo por hallarte,
quiero ignorarlo todo por saberte.

Quiero, amable Jesús, abismarme
en ese dulce hueco de tu herida,
y en sus divinas llamas abrasarme.
Quiero, por fin, en Ti transfigurarme,
morir a mí, para vivir tu vida,
perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme.

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681)


Parece claro que uno de los mejores escritores del Siglo de Oro quiere y busca algo un poco diferente a lo que se nos dice hoy en día que nos va a dar la felicidad. Pareciera que Calderón no es más que otro hijo de una época oscura de la Humanidad, un abducido más que se creyó un cuento, una mentira demasiadas veces repetida. Un loco, un ciego que sigue a otros ciegos. Quizás por descontado yo también esté loco, ciego, y tantas cosas más.

Sin duda, ahora mismo ese "cuando el amor no es locura no es amor" de Calderón toma un cariz muy diferente al que estamos acostumbrados. Pareciera que esa locura encerrara un Misterio más grande que la locura que acompaña al amor romántico. Pareciera que esa locura ahora hablase de un amor que implica un sufrimiento atroz y una muerte de cruz que no encuentra lógica humana alguna. 

Ah, querido lector, pero ese no es el final de la historia. Cristo ha resucitado, y eso ha de cambiarlo todo: "Yo hago nuevas todas las cosas". Y así ha sido para millones de personas a lo largo de la historia.

¿Pero esto es verdad? Esta es la pregunta que enseguida nos hacemos y que cada uno tiene que responder por sí mismo. La pregunta exige muchas más preguntas y puede llevar toda una vida, por lo que de momento yo me detendría en una un poco más sencilla:

Y tú, ¿qué quieres?

1 comentario:

  1. https://www.cesarpiqueras.com/wp-content/uploads/2015/02/quitarse-el-sombrero.png

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